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domingo, 6 de marzo de 2011

Tiempo Argentino Miente

Domingo, temprano para un domingo, empiezo a mirar los diarios por Internet. Y digo mirar, porque leer, lo que se dice leer, no es. Cuando termino con los diarios serios, me voy a algunos blogs. Después de los blogs, a los diarios menos serios, hasta llegar a ese bochorno que es Tiempo Argentino. Recorrerlo es una editorial completa de lo que piensa la cultura nacional y popular sobre el género humano. Y , lo que es ya una marca del kirchnerismo, cazan en el zoológico, con lo que la conclusión a la que se llega es que piensan así, sobre todo de los que lo siguen y no de los opositores. Nadie en su sano juicio, y sé lo que estoy diciendo, lee este pasquín a menos que quiera escuchar la música del canto kirchnerista.

Pero algo leí que me llamó aún más la atención que lo de siempre. En un título destacado, pero también escondido de su versión digital el periódico promete a sus lectores, “Polémica de dos escritores sobre la última dictadura militar argentina” y presentaban una polémica entre Mario Vargas Llosa y Juan José Saer. La bajada de la nota decía, textualmente, “En 1995, el Premio Nobel de Literatura publicó en El país un artículo sobre las escalofriantes confesiones de los militares que participaron de la represión sangrienta. El autor de Glosa, indignado, le contestó públicamente. “

Me extrañó lo suficiente como para adentrarme en la nota para ver que decía. Quería ver cuál había sido el tono de un debate que me perdí y que seguro me interesa.

Grande mi sorpresa, Saer en ningún momento se muestra “indignado” con Mario Vargas Llosa, mucho menos que eso, utiliza el artículo del peruano en El País, de Madrid, para pensar y profundizar sobre la dictadura argentina. Adjudica responsabilidades, asume limitaciones y hace un inteligente reconocimiento del estado social de la Argentina que promovió, admitió y sufrió el último golpe de Estado, Pero nada malo sobre el último premio Nobel. Eso sí, con justicia, Saer dedica un párrafo demoledor a la cultura política de la violencia, a Montoneros, a ERP y a sus obvias responsabilidades en lo que la historia luego derramó sobre la totalidad de los argentinos.

No es que, ni por un momento, hubiera pensado que un diario como Tiempo Argentino podría jugar con limpieza, pero me parece demostrativo del desprecio hacia sus lectores y, además, expone lo que sucede cuando se trata el tema de la opinión y el derecho a la comunicación con la suficiente banalidad. Otro capítulo merece el de la construcción ficcional de un pasado, un presente y un futuro, materia en la que el Gobierno es, claramente, el mejor alumno.


miércoles, 8 de diciembre de 2010

Stalker

La última nota publicada en Quilt convocó tres comentarios muy llamativos. Uno del Presidente del INADI, otro del equipo de comunicación de Carta Abierta y otra de 678. No puedo precisar la veracidad de las identidades pero la cosa no cambia mucho (en todo caso se le agregaría una cuota patológica) aunque me parece que, al menos las dos primeras, son respuestas de quienes dicen responder. Después de todo, soy hombre de antropologías positivas y no tengo por qué dudar.

Las respuestas, si hubieran estado destinadas a relacionarse con el planteo de la nota llegaron indiscutiblemente tarde, pero no creo que ese sea el objetivo final, más allá del expedientismo ocasional. Las respuestas eran a Quilt, al espacio que permite escribir lo que se escribió. Y no es que quiera darme una importancia que claramente no tengo, sino que es justamente por eso que llama la atención. Tres espacios de Gobierno, que están muy ocupados resolviendo problemas, se ven en la obligación, se toman el trabajo de “contestar” a un espacio de reflexión como Quilt, que a duras penas llega a cien visitas diarias. Esto demuestra una actitud atenta, incluso en demasía, para con quienes discuten posiciones del gobierno desde donde se puede. Podría decirse, aún cuando sería apegarse excesivamente al dialecto Kirchnerista, que la blogósfera tiene quién la controle.

Este control al que me refiero no tiene que ver con la lectura, actitud que agradezco y espero se extienda, sino con el modo y el sentido de los comentarios, o en realidad la falta de modo y de sentido. En los tres comentarios, lo único que se hace es exponer la posición “oficial” sin emitir palabra. En el caso del “Señor Morgado” (las comillas está allí a afectos de que no sea Morgado sino un alter ego) es del día 1 de diciembre –López fue asesinado el 23 de noviembre- y transcribe literalmente un comunicado oficial del INADI. Carta Abierta por su parte, también el 1 de diciembre –López fue asesinado el 23 de noviembre- pega como forma de respuesta un comunicado interno. Lo siento así porque comienza con un “compañeras y compañeros” que no siento dedicado ni podría hacer mío. A continuación, cita a un evento reparador con la presencia de importantes figuras del espacio progresista Kirchnerista como Verbitsky (página12), el propio Morgado(INADI), Carlotto (abuelas) y Perez Esquivel (premio Nobel). El último de los comentarios, firmado por un menos probable 678, sólo coloca un link que conduce a la emisión del día 2 de diciembre –López fue asesinado el 23 de noviembre- y que en insoportables cuatro minutos muestra a Sandra Russo (página12) como narradora de una épica gesta en la que se reunieron “militantes que están defendiendo este proyecto” para discutir el tema Formosa y pidiendo “información” ya que las cosas no le aparecían tan claras. En el mismo video, Roberto Caballero (director de Tiempo Argentino) asestó con firmeza, gesto y voz de periodista comprometido que “pareciera” que algunos gobernadores “no entienden” cuál es el proceso que se inició en la Argentina.

No puede dejar de llamarme la atención la falta de argumentación en las respuestas hacia la nota. Y no puedo pensar que es por falta de interés, porque de ser así ni se enterarían de la existencia de Quilt. En realidad no responden, indican. Indican que están allí, pero no se involucran lo suficiente como para reconocer al otro. No dialogan, no argumentan, no discuten, pero muestran que están allí, atentos a lo que pasa.

La otra opción es que no tengan nada para decir, que posan de progresistas cuando las cosas van bien y en cuanto algo se cae, se quedan sin palabras y les queda el gesto, la manipulación infantil de decir miren que acá estamos, somos nosotros, los que podemos justificarlo todo en nombre de lo nacional y popular.