
Cuando Pancho Romero me la envió, reforzándolo todo con un sonorísimo, ...parece que la hubiera escrito para vos... yo trataba de escribir algo sobre un fragmento de la última nota de Antonio Muñoz Molina en Babelia. También pensaba, mientras preparaba un programa para un curso de Arte y Política en la Argentina, cuánto de arbitrariedad e injusticia hay en dejar fuera un texto (de Steiner) e incluir otro (también de Steiner) en su lugar. Nada nuevo, Borges eliminó por completo la posibilidad de escribir algo interesante sobre eso.
Pero Pancho me mandó esto y me obligó a unir los puntos del dibujo por su costado más débil. No es necesario perder un segundo en una valoración poética seria porque no hay nada de poesía en el tosco escrito del Secretario (¿) de Cultura de la patria. Lo único reconocible es que logró superar, en términos estéticos, lo esperpéntico de las escenas de Luca, su anterior aporte a la cultura universal, previo a hacerse cargo de la gestión pública.
En el bodoque, el Secretario Coscia celebra Cuba. Eso nos permite pensar que el Gobierno de quién es Secretario Coscia, también celebra Cuba. Y que también la celebran los intelectuales que apoyan al Gobierno. Y que la epifanía es compartida, como pocas otras cosas, por los intelectuales progres y de izquierda que están lejos del Gobierno pero que, indisimulablemente, alejan de toda reflexión crítica la cuestión cubana. Hay excepciones, como la de la profesora Claudia Hilb, pero son sólo eso, excepciones a una regla que parece de oro al momento de buscar el sencillo carnet de progresista.
Y se celebra a Cuba en un momento particular, de la isla y del mundo. Mientras Cuba vive un momento demoledoramente perverso en donde los espejismos de reforma se topan con una realidad de persecución, muerte y opresión que lastiman cualquier mirada humanística, el mundo mira lo que sucede en el oriente musulmán con una atención culposa, pero viva y expectante.
El sábado pasado, en Babelia, Suplemento cultural de El País, de Madrid, un potente Muñoz Molina se detiene a pensar sobre las manifestaciones egipcias y las multitudes en la Plaza Tahir. En un momento, y a favor de contextualizar y discutir posiciones acerca del pasado y del presente, describe cómo fue su experiencia personal en relación a la caída del muro de Berlín, ....
“Por una casualidad de la vida me tocó ver en televisión las imágenes de la caída del muro de Berlín en una casa en la que estaban reunidos algunos escritores, editores y críticos de inclinación al parecer progresista. Miraban las imágenes de la gente abrazándose en Berlín como si asistieran lúgubremente a la transmisión de un entierro.”
Esa condición agria y trágica es la que sostiene la actitud de Coscia, del Gobierno y de una buena parte de los políticos e intelectuales en relación con la situación en Cuba. Llegará el momento de discutir seriamente si estar a favor de esta Cuba es progresista o reaccionario y conservador. Llegará un momento en donde la moralización exasperante, patrimonio paradojal del izquierdismo profesional, dejará de someternos tanto al vacío de la discusión política como a la mala literatura.