domingo, 7 de noviembre de 2010

El mito inútil

Sísifo, tan astuto como trabajador, eludió a la muerte poniéndole cadenas a Tánatos y ganando con eso también una breve eternidad colectiva. Nadie podía morir sin ser llevado por la muerte engrillada. Vino Ares y todo volvió a la normalidad. Las furias, que han encontrado variadas explicaciones acerca de su existencia, terminaron por ser sólo tres, bastante menos que las plagas de Egipto. Tisifone, Alecto y Megera castigaban a los díscolos con látigos coronados por anillos de bronce. Más cerca, Borges fundó Buenos Aires en una manzana de Palermo y le proveyó, en ese mismo momento, su insuperable dialecto.

El mito es, por definición, un relato falso. Contiene el artificio elemental de sustraernos de la realidad y nos provee de una historia mejor que nosotros mismos. El mito, en cierta medida, es un refugio frente a lo que no podemos hacer y actúa bajo la forma de una utopía, un lugar donde guarecerse de lo que no entendemos.

Frente a lo que aparece como una necesidad colectiva de generar un mito en la figura de Néstor Kirchner, la pregunta que creo es interesante sugiere pensar, ¿Para qué necesitamos un mito?

Muchas de las escenificaciones del velorio del ex presidente resultaron estéticamente diseñadas para colaborar en la construcción del mito. El cajón cerrado es una muestra, la ausencia de la figura de la muerte genera una estela de posible vitalidad simbólica. Por otro lado, la elección del sitio de las exequias. No hacerlo en el Congreso y llevar a Kirchner al salón de “los patriotas latinoamericanos” supone una puesta en disputa de la figura mítica y una elevación ya no respecto del resto de los mortales sino del resto de los muertos ilustres. La ausencia de “otros” en el velatorio puede percibirse también como un rasgo de exclusividad mítica, nadie que no fuera aprobado por el fallecido tenía derecho a estar allí. La participación de Javier Grosman aprueba la tesis que funde un innegable pesar popular con una perfomance mortuoria diseñada al detalle. Cómo si faltara algo, llovía.

La viudez peronista, inquietante, provocó paginas en los diarios que bien podían no haber sido escrito nunca y estimulo a las más variadas especulaciones a los aprendices del análisis político. Más allá de esto el mensaje de la Presidente reforzó la tentativa mítica desde la narración del dolor, de la recuperación de la figura de Néstor Kirchner (y su supuesto legado) y dejó clara la intención de seguir caminando por las mismas veredas que marcara el ex presidente. Buena parte de la oposición, marcada por la sorpresa, colaboró reforzando la idea del “militante” al hablar de una persona que, después de todo, desde 1983 no fue otra cosa que funcionario público y, antes que eso, resultó un astuto y severo comerciante inmobiliario. Los discursos cercanos al poder, por su parte, sumaron rasgos emotivos, y utilizaron metáforas y poemas para remarcar su lealtad – por algo es un valor supremo en la cosmogonía peronista – a la figura del muerto. La propia presidenta, unos días después sugirió ver, alegóricamente por cierto, a su marido caminando entre los presente en un acto político en la provincia de Córdoba. El Jefe de gabinete la confirmó como jefa del movimiento y el Futbol para todos será sobre todo y en realidad de Néstor Kirchner. Una suerte de danza bastante macabra construye una escena que remeda “El baile de los muertos” de Edward Munch. En el cuadro, figuras fantasmáticas bailan sin bailar una música que podemos imaginar lúgubre y monótona buscando, más que la celebración, un acompañamiento para su congoja.

En una interesante reunión en la me tocó participar en la semana junto a dirigentes y jóvenes profesionales de la oposición empezó a mostrarse la eficacia de la construcción del mito. Más allá de evaluaciones y caracterizaciones, si algo quedaba claro era que la única manera de enfrentar al mito – más bien a la acrítica asunción de su existencia – era con un mito de similar peso pero de distinto tono. La discusión, cuando llegó más lejos, intentó recrear en el pasado la ilusión perdida de viejos héroes y de antiguas glorias. Según creo, la necesidad del mito refuerza esa vieja idea del liderazgo fuerte y ambas dimensiones en conjunto forman un hostil artefacto tramposo para nuestra vida democrática. Si necesitamos de un mito es porque no contamos con una forma institucional capaz de procesar conflictos en clave pluralista. Esta necesidad, y su tranquila aceptación nos devuelve una imagen de la democracia demasiado pequeña para tener ya 27 años de vida. La idea del mito y su concurrencia con la idea del liderazgo fuerte hace suponer que existe entre nosotros la urgencia de que alguien realice la síntesis perfecta que da como resultado nuestra identidad política. Al no poder hacer convivir nuestras modestas minorías y administrar los problemas que esa administración comporta, generamos la presencia de un mito poderoso capaz de resumirnos y uniformarmos.

Casi nada está más lejos de la democracia que me gustaría ayudar a construir que la presencia de un liderazgo mítico de esas características. Los peligros inadvertidos en esa construcción, salga bien o salga mal, pueden terminar por desmontar los breves avances que se han hecho en materia institucional. El exceso de confianza que implica creerse la posibilidad de encarnar a las bondades del pueblo es falaz y amenazador y va decididamente en contra de la ampliación de las formas democráticas. Una vez más, el ejercicio totalizador que vive detrás de la construcción del mito nos propone como mágica solución pensar que la identidad política argentina es el populismo, aportando a la frágil pero extendida idea según la cuál Argentina sólo puede ser gobernada por el peronismo.

Para confrontar esta idea mitológica del liderazgo hay que situarse en el futuro. Es tan irritantemente conservadora la idea de la necesidad del líder que sólo puede oponérsele una mirada de signo contrario que permita asimilar la idea de democracia con la de esperanza. Si pudiéramos dotar de la misma vigorosidad a la idea de futuro estaríamos cambiando el sentido de la discusión y podríamos empezar a dejar atrás al conservadurismo. Suplantar el mito por la idea de la anunciación nos daría permiso para instituir la alegoría del nacimiento de una nueva manera de vivir y de convivir.

No logro pensar una cosa que resulte más intolerable para el estado actual de cosas de la política argentina que imaginar una posibilidad de liderazgos concertados, pluralistas y hospitalarios que permitan relatar la democracia desde una metáfora alejada de lo sacrificial. El abandono de la literalidad mortuoria y el paso a una pintura esperanzada, cargada de concepción y nacimiento como propone la idea de la anunciación puede llegar a ser el rasgo disruptivo más importante de los últimos tiempos. El futuro de la democracia argentina podrá situarse, entonces y bajo esa forma narrativa, entre la memoria y la profecía.

21 comentarios:

Jopa dijo...

Me pregunto si es posible una comunidad política, y más aún una acción política, sin ciertos elementos mitológicos. De todos modos, creo que lo más triste la rápida mitificación de Nestor es que se produzca en clave excluyente, tal como ya venía pasando con los organismos de derechos humanos. A pocas horas de la muerte, muchos intelectuales kirchneristas salieron a dejar en claro quiénes podían estar dolidos por la muerte y quiénes no. Parece que no hubiese nada que el gobierno esté dispuesto a dejar fuera, por encima de su lucha política.

Anónimo dijo...

La fiesta del monstruo alarma nuevamente a los perros guardianes de la institucionalidad.
El montaje, la escenificación, lo falaz es efectivo. El mito está corriendo por las mentes y los corazones de esas multitud amorfa engañada. ¿qué científico social podrá cuantificar esos sentimientos?
¿cuáles serán los científicos sociales que crearán el mito negro del monstruo? No hace falta, ya está rodando también.
¿o acaso hablar de Kirchner cómo "funcionario público y comerciante inmobiliario" no es un recorte sesgado y simplificador?
En fin, los mitos negros empiezan por ahí. Evita tiene el suyo. Kirchner también lo tendrá.
Hasta el marximo y el liberalismo crearon los suyos sustrayéndose de la "realidad", creando un relato a futuro sintetizador de todas las contradicciones, depositando sus aspiraciones y anhelos tanto en el "proletariado revolucionario" como en "las libres relaciones individuales".
Y nos encontramos en la cima de los dos mitos: unos con "la sociedad sin clases" y otros con el Dios mercado y su capacidad de autoregulación.
Mito, construcciones sociales como la Democracia misma.


Gastón

Ana dijo...

Seguramente casi nada está tan lejos de la democracia como la presencia de un liderazgo mítico. Yo me quedaría con tu pregunta ¿Para qué necesitamos un mito? Las respuestas obviamente no están, tal vez las iremos construyendo a medida que podamos salir de la necesidad de reparación que tiene la sociedad. No podemos olvidar, por ejemplo, que en nuestra historia cercana tenemos también una danza macabra simbolizada por "They dance alone o cueca sola" (de Swing). ¿ Utilizó vilmente el kirchenismo esa tragedia social que vivimos en los 70, con todas las medidas referidas a los DDHH o fueron genuinas medidas tendientes a dar un cierre a una historia macabra que aun nos pesa, o ambas cosas enlazadas? Preguntas como ésta, (hay muchas otras ) es posible que no tengan respuesta en el presente. O tal vez tengan respuestas fragmentadas, parciales, como todas las respuestas

Desde lo personal se me han abierto muchas preguntas a lo largo de la presidencia de Kirchner y de la de Cristina Fernández, cosa que – imagino- comparto con muchos ciudadanos, pero la visión de los hilos del poder es inaccesible para los ciudadanos comunes, allí queda el vacío desde donde se construyen hipótesis. Sería interesante que en esos vacíos, lejos de construir mitos pudiéramos construir más salud, mejor calidad de educación, ferrocarriles, una sociedad muchísimo más pluralista,etc, etc.
Y en esa línea Kirchner fue un político importante y un presidente que marcó la política argentina, como otros. Estoy convencida de que al país le convenía vivo, una de las razones es justamente por la tendencia a mitificar que tiene el peronismo...ya hay una Eva, un Juan Perón...es suficiente, y otra de las razones es porque es innegable que un astuto y severo administrador nos viene bien, ¿Por qué no?

La mayoría de las páginas de los diarios no debieran escribirse nunca, estaría bueno que la ciudadanía las relativizara, tanto en las exequias del ex presidente como en las construcciones cotidianas.

El mito negro o contra-mito del que habla anónimo, me parece también un riesgo, porque justamente colabora a alimentar especularmenten ese estado de necesidad mitológica de liderazgo de la que debiéramos desprendernos. Las posiciones especulares no contribuyen. Pero no olvidemos que no construye un mito quien quiere si no quien puede, si esta sociedad permite y colabora en la construcción mítica encarnada en N. Kirchner habrá variados motivos para ello y será un estadon lamentable con consecuencias desagradables, pero estará en nosotros, en cada uno de nosotros, situarnos en un lugar lo más realista posible, dejar las posiciones irreductibles y también las especulares.


Gracias Gabriel.
( El ángel de la anunciación se llamó Gabriel... jeje... un poco de mística.)

Ana dijo...

Sting! (Mala costumbre leer después de dar enter)

Gabriel Palumbo dijo...

Gracias a todos, como siempre. Gastón anónimo, me parece leer tras tu comentario que te parece por un lado que los mitos son eficaces y por el otro que el del propio Kirchner ya mismo tiene andadura. Sobre lo primero, me sigo interrogando, un poco con Ana, y mi respuesta personal sigue siendo que no, que no son necesarios una vez que ya pasamos por un proceso de institución. No soy tan torpe como para no darme cuenta que las distintas sociedades requieren padres fundadores, generaciones del 80 u otros héroes. Pero me parece que una sociedad que necesita un mita por década tiene grandes problemas y, además, por definición los mitos están muertos, por lo tanto hay una recreación sacrificial que me parece patológica. Alrededor de cuál será el científico social que logre cuantificar (¿explicar?) este fenómeno, lo único que sé es que no seré yo, que claramente no aspiro a ser un cientista social.Por último, no todo lo creado colectivamente es un miro, la democracia no puede serlo, porque es, definicionalemente una estrategia de inclusión mientras que el mito excluye a los que no lo entienden o no participaron de su lógica mortuaria.
Ana, pregunatas se abren claro sobre el proceso Kirchnerista, aún cuando yo tengo saldadas para mis las respuestas que necesito, comprendo que la época es compleja y reconozco los matices. De todas formas, cuanto más pasa el tiempo, más seguro estoy de la necesidad de construir una nueva forma política que arrebate la legitimidad a los que construyen una sociedad partida. La leyenda, ya no el mito, sería para mi construir una suerte de sociedad amable, hospitalaria, conversacional, modestamente colaborativa.

Fernando dijo...

Creo que Gastón resume bastante bien algunas de mis opiniones. En particular me interesa resaltar algunas cuestiones que en mi opinión no encajan demasiado en caracterizar lo ocurrido como una decisión específicamente dirigida a construir un mito, como la sensación común que muchos tuvimos al enterarnos de la noticia (no lo veo al portero de mi edificio, que me descerrajó la muerte de Kirchner a cambio de mi inocente pregunta acerca de si el censista venía o no, montado en una operación de Javier Grossman) y la forma en que eso se expresó en las calles.
Por otro lado, y vinculado a esto último, me ha resultado particularmente llamativa la desesperación de los medios de comunicación por continuar con el intento de invisivilizar el apoyo que tiene el Gobierno. La publicación de la foto de Cristina sola junto al cajón en la tapa de Clarín el primer día, y el segundo día de la foto de Cristina flanqueada por cino o seis granaderos (que más que gente para el imaginario colectivo son parte del mobiliario de la rosada) tiene algo que ver con eso. Los dichos de la copia barata del dinosaurio Barney que almuerza por tv, que no tuvo mejor idea que repetir un grotesco artículo del infalible Seprin (cuestionando entre otras cosas el cajón cerrado) o la comparación que Mariano Grondona hizo de los jóvenes que fueron a la plaza con las juventudes hitlerianas ya no tienen que ver con la construcción de un mito sino con un burdo intento por sostenerlo.
Ese mito, con el que amplias franjas de población conviven hace tiempo, falleció con la muerte de Kirchner el 27 de octubre.
Creo que sería un error conventir al ex presidente en mito, es cierto, pero la muerte nos hace a todos mejores. Y tal vez en este caso, la muerte de Kirchner nos sirve a todos para acomodar las cosas un poco mejor en la balanza, para brindarles perspectiva y, al fin y al cabo, para discutir sobre políticas. Porque cuando dejamos de lado la discusión sobre el estilo confrontativo (como si apalear con la UCEP a personas en situación de calle no lo fuera) y nos ponemos a hablar de lo que hizo bien o hizo mal, entramos en un camino que nos acerca a las discusiones profundas que nuestro país necesita.

Fernando dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raulo dijo...

Muy buena entrada.
Pero hay un detalle. Aparece la palabra "congoja". No me gusta nada ese término.

Gabriel Palumbo dijo...

Fernando, con el agradecimiento por pasar. Espero haber sido claro en el artículo alrededor del genuino dolor popular por la muerte de Kirchner. En ningún momento dudé de eso, sería torpe e insensible. Lo que tampoco dudo es que, ante la pobreza del panorama político actual, muchos necesitan del mito para sobrevivir y tampoco dudo de la escenificación, que de ninguna manera excluye el favor popular.
Anoche veía confirmado mi artículo escuchando a Mariotto discutir con Amadeo (sin calificar a uno u otro).Sobre la discusión final que planteas, la verdad es que no creo que exista un límite entre la forma y los contenidos, ni epistemológica ni políticamente. Muchas veces me han caracterizado como un "estetizador" pero mil veces seguiré argumentando que en la vida democrática hay que hacer las cosas democráticamente. Pero para eso se necesitan demócratas, que es. a mi criterio, lo que anda faltando.

Felipe dijo...

Gabriel,
No se quien dijo, ni cuando que :
« ? el mito alimenta la necesidad que las sociedades tienen por un nuevo orden y se alimenta a su vez de la esperanza »
ESPERANZA es justamente la principal emocion que el kirchnerismo desperto entre quienes le damos nuestro apoyo al gobierno porque entrevemos la posibilidad de ese nuevo orden.

Creo que no se puede ni decretar el nacimiento de un mito; ni abortarlo.
Todo cuanto podemos preguntarnos es si estan o no estan dadas las condiciones para su existencia.
Donde si creo que hay mucho margen de maniobra es en el tipo de construccion mitica.

Se lanzo entonces la carrera hacia la fabricacion del mito kirchner desde por lo menos dos lugares : desde el liberalismo y desde el campo nac&pop.
Tampoco imagino dialogo y consenso entre estas construcciones miticas porque lo que esta en disputa es el trazado de las autopistas mentales
hacia el futuro.


Jopa,
Creo que no es posible una comunidad política sin ciertos elementos mitológicos.

Gaston
« Hasta el marxismo y el liberalismo crearon los suyos sustrayéndose de la "realidad" »
Coincido, la construccion mitica no es patrimonio exclusivo del populismo

Ana
« ¿ Utilizó vilmente el kirchenismo esa tragedia social que vivimos en los 70, con todas las medidas referidas a los DDHH o fueron genuinas medidas
tendientes a dar un cierre a una historia macabra que aun nos pesa, o ambas cosas enlazadas? »

Yo creo que el analisis intencionista es peligroso en la medida que despolitiza y corre una discusion del ambito politico hacia lo moral. Y todos sabemos que una vez que metemos la patita en el terreno de la moral, el adversario politico (cuyas demandas son legitimas) esta a medio metro de convertirse en enemigo (al cual se le retira legitimidad).

Gabriel Palumbo dijo...

Resulta bastante gracioso que Felipe, un fervoroso defensor del populismo, nos prevenga de no convertir a adversarios en enemigos. La casualidad? quiere que esté releyendo un texto de los maestros De Ipola y Portantiero donde dejan clara la distinción entre lo populista y lo socialista y lo democrático. Y también quiere el destino que en este momento muera Massera, uno de los que la democracia argentina del 83 puso preso. NO es que no sepa que la construcción mítica es habitual en la política, sólo me permití discutir dos cosas, su implementación ficcional por un lado y su eficacia actual por el otro. No tengo certeza ni en un caso ni en otro. Para la democracia que me gustaría construir y habitar no se necesitan mitos sino construcciones pacificamente épicas de un futuro mejor. Se necesita que todos sepamos que nuestros hijos va a vivir en un lugar mejor que nosotros. Una sociedad calma, amable y hospitalaria no carecerá de conflictos, pero podrá procesarlos mejor y no apelará permanentemente a sus muertos más queridos o más odiados.

Raulo dijo...

Pocas cosas están libradas al azar. En este caso el mito no está librado al azar, porque alguien, Gabriel, lo puso en discusión.
Todo lo que provenga del gobierno, sean mitos o lo que fuere, no está librado al azar o no debería estarlo, sería muy irresponsable si así fuera.
¿Qué es lo que está librado al "azar"? Las cosas que no pensamos.
No es que tengamos un dominio total sobre las cosas, simplemente no están libradas al azar.
Pero muchas veces resulta que lo que no pensamos ya fue pensado por otros, o tal vez no. Por ejemplo las 3 características fundamentales del kirchnerismo de las que habla Gabriel, ¿las descubrió Gabriel o ya era algo pensado y planificado por el gobierno o sus intelectuales?. Si fue desde el gobierno, ¿fue con intención o sin intención?. Sea como sea, ese tema ya no está librado al azar y está disponible tanto para críticos como para defensores del gobierno. Lo mismo pasa con el "mito" de Kirchner.

Creo, coinciendo con Gabriel, tal vez en forma complementaria, que el mito ya no es eficaz en la actualidad.
Dejaría en suspenso el tema de un "análisis intencionista" de las acciones de gobierno.

Raulo dijo...

Me doy cuenta que no fui nada claro cuando comenté sobre las 3 características del Kirchnerismo. Simplemente tendría que haber dicho si fueron intencionadas, buscadas, pensadas, planificadas por el gobierno o si, por el contrario, se dieron azarozamente. De lo que Gabriel simplemente nos dió una interpretación entre tantas posibles. El punto es que dicha interpretación acaba con el azar y puede ser utilizada tanto por gobierno como oposición como les parezca.
Que ganas de complicarme la vida!

Felipe dijo...

Gabriel
"la verdad es que no creo que exista un límite entre la forma y los contenidos, ni epistemológica ni políticamente"

una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa

Fernando,
"Porque cuando dejamos de lado la discusión sobre el estilo confrontativo ... y nos ponemos a hablar de lo que hizo bien o hizo mal, entramos en un camino que nos acerca a las discusiones profundas que nuestro país necesita."

500% de acuerdo
A mi me encantaria que la oposicion al Kirchnerismo en vez de correrlo por el lado de los buenos modales lo corriese por otros wines.
Me encantaria que los opositores llenasen regularmente la Plaza de Mayo para pedir cosas como :

* que nacionalicen YPF
* que dupliquen/tripliquen el impuesto a las mineras
* que expropien las cerealeras y se vuelva a crear la Junta nacional de granos
* que nacionalicen la banca o que obliguen a financiar a las pimes
* que los trabajadores participen en las ganancias de las empresas
* que los convenios colectivos del personal tercerizado sean igual o mejores que los del personal fijo
* que se aprueba la ley de arrendamientos que historicamente fomento la FAA
* que el estado de una buena vez intervenga en el oligopolio mercado farmaceutico para bajar los costos de los medicamentos

No es chicana ... les juro que me encantaria
Si supiesen cuanto mas le complicarian la vida al gobierno corriendolo por este lado y a la vez cuanto bien le estarian haciendo al pais

Saludos

Felipe dijo...

"Ese mito, con el que amplias franjas de población conviven hace tiempo, falleció con la muerte de Kirchner el 27 de octubre."

Ese mito del cual se habla algunos comentarios mas arriba, me hace acordar a otro que conoci tras una charla en 2005 con una elegante señora venezolana.

Esta señora evocaba la Venezuela prechavista como una suerte de verde pradera donde felices pastaban los cabritos hasta que el monstruo inauguro
la era del conflicto y la confrontacion.
Era que ademas de las 7 plagas de Egipto, trajo aparejada la politizacion de su empleada domestica.
Fueron vanos mis esfuerzos por tratar de convencerla que la calidad institucional que tanto anhelaba y la politizacion de su empleada domestica no eran mutuamente excluyentes.
Ahi empece a comprender la fuerza del mito en la politica

Gastón Ariel Vega dijo...

Mito: Persona o cosa a las que se atribuyen cualidades o excelencias que no tienen, o bien una realidad de la que carecen. La veneración de los improvisados “kirchneristas desde hoy” que descubrieron cualidades que hasta el día anterior no tenía, sumada al profundo y sincero dolor de los “kirchneristas de siempre” configuraron una imagen difusa, fantasmagórica, mítica. Tan poco clara y por demás oscura, proveniente de las profundidades donde todo es dolor y muerte; tan profunda como la lealtad al modelo y las discusiones que nuestro país necesita.

Raulo dijo...

"Si supiesen cuanto mas le complicarian la vida al gobierno corriendolo por este lado y a la vez cuanto bien le estarian haciendo al pais"
No creo que nadie quiera complicarle la vida al gobierno. Eso espero.
Estoy de acuerdo en que discutir las políticas que mencionas sería muy bueno para el país. Pero volvemos al mismo problema de siempre, confrontación o cooperación. Porque desde yá que ambos tipos pueden no ser genuinos y esconder intereses particulares. En cierto sentido una cooperación bien entendida implica una confrontación sana. La confrontación en cambio no implica cooperación. Claro que ésto es pura lógica o teoría.
Por otra parte, no considero que Perón o Kirchner hayan sido monstruos que terminaran con algún mito de país mejor anterior a su llegada. Si ese país mejor existió me lo perdí y no lo lamento(1985-presente).
Bienvenida sea la politización de la sociedad entera. Me preocupa que dicha politización sea sólo una forma de acceder al gobierno y sus sueldos, sea porque se necesitan para vivir sea porque no se necesitan pero sirven para hacer negocios o simplemente por honor, lo que se dice poder por el poder.

Por fuera de la "estructura" somos todos unos santos y no dudo de eso, hay que hacerse cargo de las acciones cuando estamos dentro o sino directamente cambiar. Que oscuro esto último.

Con lo que comentó Gastón era más que suficiente.

Anónimo dijo...

Che, Palumbo... hacete un post sobre el acuerdo Alfonsón - De Vido por el tratamiento del presupuesto.

Felipe dijo...

Felicitaciones a Gabriel que supero las 5000 visitas !!!
Vamos todavia que hasta 10000 no paramos

Gabriel Palumbo dijo...

Gracias Felipe!!

Santino dijo...

Me gusta mucho Gabriel, concuerdo en pocas cosas pero sos bastante preciso. Coincido con lo que decís de la construcción de la figura de un líder, aparentemente para algunas fuerzas políticas necesario para la Democracia, pero sabrán darse cuenta que no es ni necesario ni suficiente un líder.
Creo que lo del cajón cerrado es hablar de cosas que no sabemos, fue una decisión familiar, de acuerdo a una lógica instrumental, el fin no lo sabemos, para mí lo más sano es que quede en una incógnita.
Yo creo que la muerte de Kirchner lo que hizo fue darle un carísma que nunca tuvo, es lo que sentí cuando fuí a la plaza. Claro está que me acerqué no para despedir a un líder, no para darle el pésame a Cristina, si no sólo para apoyar varias causas que a mí entender éste Gobierno solucionó con una lógica de nuevo instrumental algo característica del peronismo. Era muy interesante ésto que te digo del Carisma postmortem, creo que si Maximilian lo hubiese visto, se agarraría la cabeza. Pero escuché comentarios como "ahora que Néstor no está, desde el cielo va a poder ver todo y derrotar a sus enemigos" y me parece que éstos comentarios además de pelotudos, son funcionales a las críticas que se hacen del gobierno, de una confrontación permanente.
Lo más certero me parece es esperar que la espuma baje y hacer un análisis, es interesante desde ya lo que planteas de la innecesidad de construir un mito de éstas características, salga bien o salga mal.