sábado, 30 de octubre de 2010

El porvenir es largo

El dolor y la muerte son experiencias íntimas. No hay derecho, y además es cosa imposible, entrometerse en el dolor ajeno. La muerte de Néstor Kirchner, más bien sus aspectos públicos, dejan rastros que confirman itinerarios y abren dudas. Se sobreactúo mucho estos días, se encontraron en la figura de Kirchner valores impensados y se olvidaron ofensas infinitas. Encontrar ese punto en donde el respeto no invalida nuestra mirada no es cosa fácil. Algunos lloraron con lágrimas ciertas y otros con lágrimas prestadas, que quedaban mal en rostros poco humanos de tanta frívola intervención. Palabras y palabras llenaron el horror al vacío que deja la muerte y que ahora, por suerte para algunos, puede llenarse gracias a una intolerable vigilia televisiva minuto a minuto.

Detrás de la muerte de Néstor Kirchner queda un ejercicio furioso de la confrontación y una cantidad de efectivas muecas destinadas a ganarse un sitio en el fácil espacio de la izquierda nacional. Delante de la muerte de Néstor Kirchner está la política argentina de los próximos años. Esta política puede parecerse mucho o poco a la anterior, no me alcanzan las dotes de prestidigitación política para semejante aventura conceptual. Pero sin duda será distinto, porque Néstor Kirchner -más allá de las posibles valoraciones y de que tal vez hable más del resto que de él mismo- era la personalidad política más importante del país en los últimos diez años.

Una buena parte de nuestro futuro lo tiene entre manos ese viejo terco que es el peronismo. Una vez más, una parte sustantiva de la sociedad argentina depende de las decisiones de una forma política que a lo largo de las décadas, estatizó, privatizó y volvió a estatizar empresas, pretendió absolver, indultó y juzgó a militares, inventó un Estado, lo desarticuló totalmente y luego volvió a endiosarlo. Todo lo hizo el mismo partido, el mismo movimiento político que ahora tiene que decidirse entre el juego rejuvenecedor de la épica pseudoizquierdista o la repejotización de alguna especie.

No tengo idea qué hará Moyano, La Cámpora o el peronismo disidente. No me parece posible, a menos no sin perder seriedad, vaticinar lo que ocurrirá con Scioli, Duhalde u otro actor relevante del gobierno, sus aliados y sus oponentes de dentro del peronismo. Hasta donde se puede advertir sin llegar a la tontera, el poder del PJ estaba lentamente siendo disputado por actores políticos y sindicales aún con Kirchner vivo, y nada hace presumir que tras su muerte se habilite un brote de generosidad y altruismo en quienes, entre otras cosas, se enriquecen y matan a causa de ese poder. Por otro lado está la Presidenta, con su dolor genuino a cuestas, y un gobierno sin Ministro de Economía, con un Canciller que da más vergüenza que confianza, un Jefe de Gabinete que se pelea bárbaro en las radios pero es incapaz de enhebrar dos ideas juntas y un Ministro de Planificación que sólo garantiza el negocio de los amigos. ¿Cómo termina esto? no hay modo de saberlo, sólo resta esperar.

Pero mientras esperamos, podemos ir trabajando un poco. Hace bastante tiempo que entiendo que el problema de la política democrática argentina es el peronismo y hace sólo un poco menos que sé que quiero ser parte del gobierno que haga estallar la identidad peronista desde un lugar de legitimidad popular y ciudadana. El más amplio y vigoroso aporte a la democracia del futuro que puedo imaginar es un gobierno no peronista que logre, gracias al favor popular -no necesito aquí fervores de ningún tipo-, gobernar dos períodos seguidos. La democracia argentina, si se decide en su mayoría de edad, no necesita de la primerísima persona que se cifra en la apelación al peronismo así como la brasileña no necesita al Varguismo y el Perú al Hayadelatorrismo. Lo mejor de la tradición popular que canalizó históricamente el peronismo puede perfectamente convivir con otras tradiciones y fundirse en un colectivo diferente sin sufrir ninguna lesión importante o impopular.

Pero para no hablar más del peronismo hay que preparar las condiciones para el cambio político que significará la redemocratización de la argentina tras la consolidación democrática. La consagración del pluralismo, la búsqueda de coaliciones que en lugar de buscar quién nos sintetice como nación exprese lo que nos diferencia como personas y como grupos habilitará las condiciones para ejercer la democracia desde un Estado novedoso y que hable con otras palabras. Un Estado que se acerque a los problemas desde el lugar de los más débiles y resuelva los conflictos sin aniquilar, ni simbólica ni materialmente, a sus componentes. En la construcción de ese Estado y de la sociedad que se relacione con él pueden colaborar las ideas. Las familias teóricas pueden servir, el liberalismo, el republicanismo y el comunitarismo pueden ayudarnos a pensar una democracia distinta que produzca una patria distinta. Primero tenemos que deshacernos de la lengua del adversario y luego recrear la vida democracia. Esta experiencia necesita del habla, reclama la conversación y espera a las variadas audiencias.

10 comentarios:

Gastón Ariel Vega dijo...

Gabriel, debo admitir que, aunque no me sorprenda, sentí una alegría enorme al leer estas líneas. El sólo hecho de admitir que “no tenés idea” de una parte de lo que pasará te coloca inevitablemente en el lugar de aquél que si no sabe lo que quiere decir prefiere el silencio. Y que asume además, la también irremediable demonización porque tener dudas sobre el futuro es hoy sinónimo de debilidad. Analistas políticos, periodistas, movileros, panelistas, actores, hicieron de la debilidad (y a través de los medios) la legitimación de un discurso, como siempre confrontativo: desde el “andate cobos” hasta el “sea como sea”. En medio, un cúmulo de intolerancias, chicanas y evidentemente falta de sensibilidad para comprender la partida de un hombre.
Creo que para no hablar de peronismo, no sólo hay que crear una nueva forma de hablar, sino además crear las condiciones para que esa nueva forma tenga lugar. Perón y Kirchner transformaron al ”grosero” descamisado en un héroe romántico. Guiaron a “su” pueblo hacia un destino de grandeza. El esfuerzo más valorable será centrar la búsqueda de los significantes que lleven a los ciudadanos a la tierra prometida. De otra forma, los argentinos seguirán esperando a su mesías, crucificando a cuanto bien piensante quiera regalarles la palabra AMOR.

Gastón Ariel Vega dijo...

Haciendo una ligera relectura de mi comentario, reparé (los excesos y olvidos de la mano alzada) en algo que desde ya sé va a traerme algún disgusto. No digo que sea necesaria una tierra prometida, ni que se deba seguir el locus peronista "por otros medios". Intenté poner de manifiesto una presución sobre el sentido del habla peronista y su particular religiosidad.

Jopa dijo...

Gabriel,

Me parece valiente sostener con claridad y desde un ideario progresista, que el imaginario peronista ya no está a la altura de los desafíos de la Argentina de hoy. Creo que con todos los aportes positivos que Kirchner le dio al país en cuanto a revitalizar la acción política, hubo algo bastante conservador en pensar dicha acción como si estuviésemos en 1946 o en 1973. Si, tras su muerte, lo que queda es una lucha entre facciones peronistas, ese legado conservador prevalecerá por sobre lo progresista que tuvo su gestión.

Gabriel Palumbo dijo...

Gracias Gastón, me aprece que efectivamente hay cosas que se pueden decir y otras que no, al menos si uno quiere mantener un medio de seriedad. Esa tierra prometida es la vida democrática, que es sencilla, poco estruendosa, menos pasional pero más amable. Es como Bach a la tardecita.
Jopa, es cierto lo que decís, por lo que habrás leído, mi esperanza en una escritura no conservadora del Kirchnerismo es casi nula. Gracias por pasar, a todos, siempre.

Ana dijo...

Muy bueno Gabriel. Seguramente Kirchner aparece como la personalidad política más importante del país en los últimos diez años. Muy apropiado alejarse de los vaticinios, sobre todo teniendo en cuenta que cuando se desequilibra la balanza del poder cualquier cosa puede suceder, y es posible que Kirchner fuera parte de un cierto equilibrio dentro de ese peronismo.

Felipe dijo...

Yo creo que la gran diferencia entre peronismo y el no peronismo es la capacidad de reconocer/admitir la existencia del pais real y de actuar politicamente en consecuencia.
El peronismo es el club de aquellos que quieren actuar politicamente sobre la base del pais REAL. Hay lugar para todos mientras reconozcan ese postulado de base : Argentina no es una Suecia que se extravio; es otra sociedad latinoamericana altamente anomica.
Una vez que se ingreso en el club se puede hacer lo que uno quiera y que tan bien pinto Gabriel :

"...estatizó, privatizó y volvió a estatizar empresas, pretendió absolver, indultó y juzgó a militares, inventó un Estado, lo desarticuló totalmente y luego volvió a endiosarlo"

Efectivamente, el peronismo es un significante vacio (demasiado por cierto).

A diferencia de Gabriel, no considero que haya mas democracia fuera del peronismo que dentro de el.
Pero sobre todo discrepo con su idea de TERQUEDAD.
La terquedad reside en el NO PERONISMO que se niega una y mil veces a reconocer la existencia de un pais real, cuya anomia no puede ser encorsetada por liberalismos/republicanismo/..ismos atolondradamente traducidos a la lengua vernacula

Gabriel Palumbo dijo...

LO de Felipe es gracioso, los ismos que no le gustan, los descarta pero define al peronismo desde un ismo en gran medidad también extranjero. Lo del país REAL es un verdadero dilema mi amigo, cuál es ese país real, el de la patota sindical que días antes mató a un joven militante opositor?, es Moises Ikonokoff? es Miguel Angel Toma? Qué realidad modeló a la versión menemista del peronismo? Según usted otra que la que modeló la versión Kirchnerista. Y qué realidad había modelado al peronismo que se pegaba codazos entre sí para ver quién llegaba primero a amnistiar a los militares? Sería esa misma realidad la que hizo que Kirchner tuviera el enorme grado de coraje que se tiene que tener para....hacer bajar un cuadrito en la ESMA cuando los militares son una sombre errante y no una amenaza permanente?Será esa realidad la de La Cámpora, que maneja Aerolineas Argentinas o la de la juventud de la UCeDe, que maneja (jjajjaja) el ministerio de economía y el ANSESS? Para estar vacío el siginificante del peronismo está bastante lleno mi querido Felipe. Y lo de la REALIDAD (así le gusta enfatizar a usted) de la intelección del peronismo sobre la vida nacional es un problema por varios lados. Uno de ellos, le cuento, a mi no me parece necesario que los gobernantes tengan esa condición, no necesito que lo hagan por mi, por mis amigos, por mis conciudadanos, todas las personas que conozco tienen una mirada sobre la realidad en la que viven, no necesitan interpretes privilegiados, ni siquiera peronistas. Pero encima, si revisa un poco la historia, el peronismo está para discutirle mano a mano a Husserl, Bergson y James con la cuestión de las realidades múltiples.

Felipe dijo...

Gabriel,
cuando hablo de "ismos" me refiero a categorias importadas y torpemente replicadas al sur del Rio Grande.

"Qué realidad modeló a la versión menemista del peronismo?"

Una dictadura militar que inaugura una fase de liberalismo economico tras neutralizar la organizacion popular existente.
Un primer gobierno democratico que instaura el "consenso del imposibilismo". Este periodo nos deja como leccion que la democracia no puede avanzar sobre los poderes facticos.

Sobre esa realidad, actuaron las facciones mas claudicantes del club

Raulo dijo...

La pucha che. Ustedes nunca se van a poner de acuerdo en nada. Aunque admito que son muy divertidas sus discusiones.
Algunas consideraciones para avanzar.

Dan por supuesto que se conocen en la base ideológica, creencias, ideales, lo que sea, pero no es así. De movida piensan que son muy distintos. Nunca vi que hayan explicitado su postura. Ya no alcanza con decir soy Peronista, o Radical, o Liberal o Republicano,etc. Bueno Gabriel habla del pragmatismo y Dewey. No me alcanza. Felipe no lo tengo claro, nada claro. Saquen todo lo que tienen de alguna manera ordenada, consensuada y veamos que tan distintos son. Siempre hablando de política. Tomando a Rousseau, por lo pronto reconozcamos que son dos seres humanos que tienen las mismas necesidades básicas. Más allá de esto, que más tenemos.

¿Para que utilizan tantos datos historicos? ¿Cual es el objetivo? Por lo que veo lo único que logran es la parálisis total. Si lo que buscan es alcanzar algún acuerdo en el presente dudo mucho que lo logren discutiendo únicamente el pasado. Todo bien con la identidad, lo que quieran, pero miremos para adelante. O alguno de ustedes está preocupado por como arrasamos a los pueblos originarios, miren que quedan desendientes que están deseosos de recuperar su identidad (y sus tierras). Creo que con respecto al futuro van a encontrar más puntos en común que si miran el pasado. Ahora si miran al pasado... se van a dar contra la pared.

Bueno, si de lo que se trata es de un juego diálectico estrambótico, allá ustedes.

Igualmente les tengo fé, Gabriel/Felipe fórmula presidencial 2019.

carolabiko dijo...

Muy bueno el artículo. Me fascina lo de hacer "estallar la identidad peronista desde un lugar de legitimidad popular y ciudadana" Qué lindo sería!