domingo, 2 de octubre de 2011

El desprecio


Termino de leer la entrevista que el inexplicable diario Página12 le hace, como todos los años, a Ernesto Laclau. La sensación es ambigua. Por un lado, nada nuevo, las mismas torpezas conceptuales de siempre, revestidas de cierto coyunturismo que lo mantiene a salvo de las rigurosidades propias de una crítica teórica, y por el otro, el desparpajo político de saberse resguardado por el diario, por el gobierno y hasta por la patria intelectual.

En otras giras, el filósofo aseguró que lo que la Argentina necesitaba era más canal 7 y más Página12. Agradecidos, los directores del pasquín le mandaron a Ailin Bullentini a que le hiciera unos mimos que serían publicados en la prestigiosa edición dominical.
Laclau es un hombre astuto, no dice cualquier cosa en cualquier lugar. Cuando visita Estados Unidos como profesor invitado debate con Zizek, con Simon Critchley, habla de sus viejas glorias teóricas y dicta seminarios sobre análisis del discurso. Cuando viene a la Argentina, nos anuncia que, según él, “la oposición ha hecho un papel patético en el país durante los últimos dos años”. Luego de una afirmación tan reveladora, el Laclau “a la argentina” comienza a desgranar una serie de consideraciones políticas arriesgadas, casi temerarias.

Sostiene Laclau que el Kirchnerismo rompió la matriz histórica del peronismo. Luego que hay que rescatar la transversalidad pero “no desde arriba”, sino “de base”, como Sabatella. Se esperanza Laclau con “La Cámpora” y cree que puede representar cosas muy importantes en la política argentina de los próximos años. Sostiene Laclau que el gobernador santafecino Hermes Binner representa una “derecha decorosa” y arriesga, a modo de enloquecido futurista, que puede establecer una alianza con Mauricio Macri. Nos alerta, eso sí, que esa posibilidad aparece, por ahora, imposible. Inmediatamente, sostiene que Binner coquetea con Cristina y asegura que en el caso de no poder articularse por sus propios medios, la oposición debería ser diseñada por el propio kirchnerismo, ya que, como cualquiera sabe, en democracia, una oposición hay que tener. Como broche de oro, sostiene Laclau que Tomada, Rossi y Boudou son cuadros interesantes y que hay que modificar la constitución. La versión nacional y popular de Laclau termina con un implacable llamamiento a la reelección indefinida como registro particular de nuestra democracia.

Puestas todas en un párrafo parecen un exceso. Y ciertamente lo son, pero no sólo en el terreno de la teoría y de la política. Lo que queda de la lectura de las intervenciones políticas de Laclau es que desprecia profundamente a la Argentina. La maltrata cada vez que viene con postulaciones torpes, inescrupulosas y antidemocráticas que sostiene casi sin contraparte y con la seguridad de mezclar su autorización académica con ademanes de un barrabrava que sabe que no lo van a tocar porque tiene la debida protección. Causa realmente curiosidad ver cómo este desprecio encuentra tantos seguidores y aduladores y tan pocos espacios críticos.  

16 comentarios:

Flavio Luis Buccino dijo...

E X C E L E N T E... No me atrevo a agregar ni una coma... Redondito...

Anónimo dijo...

Me voy ya a leer la entrevista, me gusta flagelarme!

Laura dijo...

No había leído la nota, la leí a partir de esta entrada, por curiosidad.

Me parece que es solo una entrevista y una serie de opiniones, no más que eso y no
me parece tan grave, además me parecieron muy confusas las opiniones de Laclau.

Leí que Laclau dice qué cosas son reales y qué no. La izquierda real es la kirchnerista y las democracias reales en América Latina son las sometidas a reelecciones indefinidas. No dice qué es lo irreal, ni tampoco si el también considera que lo imaginario es parte de lo real, aunque lo que dice lo dice como opinión, sin referir ninguna corroboración, así que podemos pensar que refiere solo a su imaginario. Además, la kirchnerista es la real pero hay otra, que es “la izquierda tradicional” (que se ve que no es real o no es imaginaria) pero que no tiene efecto alguno. (y eso que ganaron unos cuantos centros de estudiantes, se ve que los pibes que la votaron se confundieron o estaban soñando)
Dice también que la juventud, reemplazó a los movimientos sociales que devinieron del 2003, pero después dice que se están dando “movimientos sociales” importantes que “la oposición no ve” No se a qué tipo de movimientos se refiere en el segundo caso (será que no los veo) ni en qué medida conviven con la Cámpora, aunque está claro que a La Cámpora no la asocia a “movimiento social”, capaz Laclau considere que esté ligada al crecimiento del aparato burocrático (no me consta),. También dice que cambió “la óptica de la política” ¿? Me llama un poco la atención lo de “lo etario” porque hay muchos jóvenes, en la “izquierda tradicional” y en el PRO, y en el FAP, solo que no se definen a partir de lo etario, pero no creo que eso los haga viejos (quizás los hace irreales)
Dice de Binner que es de centro derecha y coquetea (con Crsistina) pero que puede aliarse a Macri, pero que esto es impensable (aunque si lo dice es que lo está pensando o proponiendo que lo pensemos así, pero no le vamos a discutir esas cosas del pensar y el lenguaje a un prócer como Laclau) Asimila Macri a Binner de la misma manera que habla de “la oposición” como un solo bloque y después dice que si no hay una oposición hay que inventarla y parece que se tiene fe en que el kirchnerismo puede inventar esa oposición. (Yanquis/ marcianos, por ejemplo, o amigos/enemigos que me parece ya está más aceptado).

Si Laclau, diera cursos de análisis del discurso en Argentina, iría con gusto, es una autoridad en el tema. De lo que decís, comparto esto de pensar que hay ausencia de espacios críticos, para lo que dice Laclau, para las propias prácticas, para un montón de cosas.

Saludos

Facundo Calegari dijo...

Creo que Ernesto Laclau fue en algún tiempo un académico serio, muy serio, o al menos mucho más serio que ahora. En esos tiempos Laclau escribió "Hegemonía y Estrategia Socialista", un libro serio... si uno es capaz de sentirse interpelado por el ideario socialista de la época y su impertérrita búsqueda de la hegemonía. Pero más allá de la seriedad de su trabajo, aun en esos tiempos Laclau tenía como objetivo escribir libros que para los liberales son completamente inútiles: los liberales, naturalmente, descreen de los diagnósticos y de las recetas socialistas y sólo necesitan pequeñas campañas políticas para mejorar poco a poco la calidad de vida de la ciudadanía, no le encuentran utilidad a las hegemonía. Claro que esto fue lo que le dijo el propio Richard Rorty, un poco amablemente y otro poco menos amablemente, cuando le endilgó su insistencia teórica en el contexto pre-implosivo de las experiencias socialistas reales y le hizo saber por qué pensaba que su obra era vacua de principio a fin. Es que los liberales –como Rorty- no podemos cosas como esta: “Nuestra tesis es que los antagonismos no son relaciones objetivas sino relaciones que revelan los límites de toda objetividad. La sociedad se constituye en torno a sus límites, que son límites antagónicos, y la noción de límite antagónico debe ser concebida literalmente […] Por esto, no concebimos a lo político como una superestructura sino que le atribuimos el estatus de una ontología de lo social. De este argumento se sigue que, para nosotros, la división social es inherente a la política y también –como lo sostenemos en la última parte del libro- a la posibilidad misma de una política democrática”.
Otros afirman que a Laclau se le reconoce el mérito (¿) de haber sacado a la Ciencia Política Argentina del “oscurantismo” al cual habían sumido al concepto de "populismo" –una verdadera pleitesía que le rinden oficialismos y oposiciones, todos juntos. Al parecer, su versión deconstruccionista le permitió, sobre la base de las premisas básicas, conceptuales e históricas del populismo, decir que todo había sido un malentendido, que el populismo era el futuro de la democracia y que todo estaría bien si éste pudiera radicalizarse. Más allá de que hace 30 años que vive y transita por los lugares más democráticos, igualitarios y felices de la tierra, tuvo la suerte de que en la Argentina pasaran algunas cosas interesantes y paradojales: por ejemplo, que mediante algún ejercicio del palabrerío militante se haga parecer a la política a eso que llama “populismo” y que muchos populistas compren sus libros para leerlos como un nuevo evangelio nacional, popular y hasta latinoamericano.
Yo no entiendo muy bien qué cosa es lo que enciende a los laclauianos con respecto a su ídolo –aunque imagino que muchos tendrán en alta estima sus niveles de abstracción, pensando que la abstracción por sí misma es sinónimo de utilidad, virtuosismo o sofisticación-, sólo tengo claro que cuando viene a la Argentina se las ingenia de sobremanera para hacer que muchos nos preguntemos cómo es posible sostener canalladas en los medios de comunicación pretendiendo formar parte de la teatralidad emancipadora.
Hace algunos días un amigo kirchnerista me preguntó, con cierto tono socarrón: “¿y qué teórico liberal tiene un prestigio comparable al de Laclau?”. Claramente ninguno. Pero tampoco gastaría ni cinco segundos en un ejercicio de tal torpeza.

Laura dijo...

Facundo, no creo que te hayas referido a mi comentario,pero solo por aclarar y porque lo pensé después de leer el tuyo, lo de "es una autoridad" fue irónico. Igual si diera un curso de análisis del discurso quizás iría. También me pregunto cómo es posible que se sostengan ciertas canalladas en los medios de comunicación. Me quedan dudas respecto de que los liberales estén desafectados de cualquier prestigismo,pero ese es otro tema.

Facundo Calegari dijo...

Laura: no, no era en referencia a tu comentario. Saludos,

Anónimo dijo...

Gabriel: estoy intentando acercarme al desde-el-vamos tan jodido pensamiento de Laclau (por estar cursando, en la facultad que compartimos, el seminario que dicta Barbosa sobre el autor y el análisis del discurso). La verdad que leyendo este reportaje me surgen varias preguntas:
¿Está senil a lo Abelardo Ramos menemista en los ´90? ¿Escribió realmente Laclau sus libros (digo porque con tan patético nivel de análisis de la Argentina actual no parecería)? ¿Está cooptado por los barriK goldolares o por los acordes rock&pop del muñeco Budú?


el cota

Felipe dijo...

buenas y santas,

Creo que mas interesante que patotear a Laclau resultaria desmontar las "torpezas conceptuales" que se mencionan en el inicio de este posteo.
No me convence la idea de kirchnerismo como superación del peronismo

Saludos

Gabriel Palumbo dijo...

Apareció Felipe, muy tibio por lo demás. Cota, tus preguntas son complejas de responder, creo que hay de todo un poco,a todos, les recomeindo perderse el tiempito de escuchar la entrevista que hice con Franco Rinaldi sobre el tema, creo que hay cosas más desarroladas. Después me cuentan. Gracias a todos por pasar y comprometerse en comentar

Juancito dijo...

Mintras conmezaba a leer con cierto respeto intelectual los primeros capitulos de "La Razon Populista" por aquellos dias en que Cristina disputaba con Chiche la senaduria por la Provincia de Buenos Aires, tuve la oportunidad de compartir un café de unos 45 minutos con Laclau. Los primeros 15 fueron algo conceptuales, y la media hora final, antes de la actividad que realizó en el MALBA, escuche su visión de la política argentina. Tengo dos recuerdos de ese episodio: el primero fue que desde su optica en aquel momento, mediante un pobre análisis a la distancia de la realidad política argentina, su esperanza estaba puesta en Chiche. Lo segundo es que despues del café y de cabecear un par de veces durante la actividad, no volví a tocar el libro.
Un abrazo y muy bueno el artículo Gabriel

Federico Spinelli dijo...

De Laclau no leí nada aún, porque todavía tengo otras prioridades en la lista. Pero me divertí mucho en Deconstrucción y Pragmatismo con la paliza que le propinó Rorty.

Aún sonrío con eso de "una izquierda académica enroscada en sí misma que se ha vuelto crecientemente irrelevante para una sustantiva discusión política".

Abrazo

1 nunca sabe dijo...

Tengo para mí que el Laclau que "en algún momento fue un académico serio, muy serio", como dice Facundo, es el más cuestionable. Es sin duda un académico muy erudito. Pero la forma en que destroza a Gramsci en su obra más emblemática (HES) para quitarle la sangre y lavar la categoría de "hegemonía" (entre otras) me sigue pareciendo problemática. Y no conozco tanto Lacán, pero seguro no faltarán expertos que digan lo que hizo lo mismo con él. En 2003, cuando dio una serie de conferencias en la CABA, logré acercarme a él y trasladarle una duda: "Ernesto, sus planteos por momentos son muy abstractos, y sin un cable a tierra, sin una 'encarnadura' de los conceptos, y más aún de conceptos tan lábiles, uno siente que puede estar hablando de cualquier cosa, que todo entra en sus categorías, o que nada entra". Me contestó que podía ser, y que estaba preparando un libro en donde creía que saldaba esa cuestión, con referencias a latinoamérica y a la Argentina. El libro, como se imaginarán, era "La razón populista"... Yo creo que de HES a La razón... hay una línea, una coherencia conceptual, o un despliegue hegeliano. HES era La razón... Y bueno, eso inevitablemente, entiendo, redimensiona (palabra que quizá suene grandilocuente) a HES.
Sostener que deberían haber más canal 7 o Páginas o La Cámpora, con todo lo que estos re-presentan, no sólo es un desatino, es una profunda muestra de desconocimiento de cómo el kirchnerismo sembró aduladores por doquier o colonizó espacios y movimientos críticos como la gran mayoría de movimientos sociales, muchos de los cuales buscaron "pensar sin Estado" y terminaron cayeron en los encantos de la Kaja (esto también es una crítica de doble mano). Desprecio, en fin, como bien sintetiza y titula Gabriel.
Ah, y si algún K está leyendo esto, lean a todos los que escribieron sobre el concepto de populismo, porque Laclau no inventó nada. Nada.
Facundo: Laclau no es socialista, oscila entre un liberal heterodoxo (para definirlo rápido) y un populismo bastante ortodoxo.
Creo que también deberíamos hacernos cargo de lo que señala Felipe.
Impecable la intervención, casi periodística, de Juancito. :)
Laura: yo iría (en fin, tuve el privilegio de ser su alumno) a los seminarios sobre discurso de ese GRANDE GRANDE que es Eliseo Verón.
Por último, propongo leer esta entrevista a Laclau en cruce con ese otro GRANDE GRANDE que es Gargarella, a quien un domingo atrás le hicieron una entrevista en La Nación, mucho más extensa. Se titula: "Hoy, muchos intelectuales son servidores del poder". Un google ahí.
Gracias por incentivarme a escribir.
Saludos,
Nos leemos.
Martín

Facundo Calegari dijo...

Martín: con respectoa lo primero ( "en algún momento fue un académico serio, muy serio"), comparto en todo que ese Laclau es muy cuestionable. Ahí mismo hice la referencia a Rorty, quien lo cuestiona en ese mismo momento histórica y con respecto a esa obra.
Más aun, profesionalmente (o no tanto...pero estoy en eso) me encuentro trabajando para cuestionarlo, o al menos para pensar en una teoría de la democracia que diga cosas diferentes.
Sobre si Laclau es o no socialista, es discutible y habría que apelar a las apropiaciones que el propio Laclau ha hecho del término "socialismo". Creo que cuando escribió HES y lo discutía en la academia (hay que reconocerlo, vaya que lo hizo!), se autodenominaba socialista. Si no hubiera insistido tanto en las derivas de la "estrategia socialista", quizás Rorty no le hubiera puesto tanto énfasis a la crítica.
Ahora bien, con respecto a que sea un "liberal heterodoxo", desacuerdo en todo. Un liberal no dice (politicamente) lo que dice Laclau. Y en el plano académico, un liberal no necesita tomarse 100 páginas para indagar sobre el concepto de hegemonía desde Rosa Luxemburgo hasta Gramsci y más allá (esto es lo que hace en LES).
Los liberales, heterodoxos, de izquierda, decimos otras cosas completamente distintas, tanto políticamente como en el plano de la reflexión intelectual.
Abrazo grande y gracias por el debate.
FC

Gabriel Palumbo dijo...

Mis estimados, les agradezco el debate y, ya que estoy, me gustaría decir alguna que otra cosa. En rigor de verdad, y lo dije en la entrevista que me hizo Franco Rinaldi a raíz de este artículo, no creo que el pensamiento de laclau, ni sus significantes vacíos o flotantes aporten en lo más mínimo en resolver un sólo problema que pueda tener alguien en la argentina o en el mundo. me parece una sobreestimación del debate universitario, que a veces puede resultar interesante, esto es indudable, pero que si no roza alguna dimensión claramente práctica, resulta absolutamente inutil. Creo, eso si, que genera cierto aurea de inteligencia que esrapidamente comprada por personas, justamente, poco inteligentes.
Otro punto del debate en el que si me gustaría detenerme es la cuestión del liberalismo. Desde hace más de diez años trabajo desde una posición liberal de izquierda, escribo desde ese lugar y me relaciono con las ideas desde ese sitio. Se hace dificl explicar en el marco del campo político y cultural argentuno algo que en cualquier lugar del mundo resulta una obviedad. La discusión argentina es entre peronistas y antiperonistas, mientras que en los lugares serios es entre liberales y conservadores. Desde hace mucho tiempo intento formar parte del debate público desde una posición liberal. Me han acusado de no distinguir entre un torturador y su víctima, me han dicho que soy miembro de la "derecha lúcida", me han acusado de estar "demasiado liberal". Creo que la argentina es un proceso político fallido (debo el concepto a Esteba Schmidt) y que una de las explicaciones es la tozudez de su campo intelectual en reconocer la dimensión liberal de la vida democrática. El liberalismo, emparentado con la experiencia democrática no es sólo una familia teórica, se convierte en un modo de mirar, en una actitud que reclama permanentemente un ejercicio crítico vinculado con los más débiles, sin esencializar y sin pretender un esquema de totalización. La resistencia de los pensadores y de los políticos profesionales en considerar -siquiera- al liberalismo en una patria que nació liberal puede explicar muchas cosas que resultan, a simple vista, inexplicables. Como que Laclau continúe sienndo una referencia intelectual. Gracias por acercarse y por debatir.

1 nunca sabe dijo...

Gabriel, si bien no soy comunista, mi comentario sobre Laclau fue desde la izquierda, pero no liberal. Desde allí me parece obvio. Entiendo, de todos modos, tu postura y la de Facundo. Aunque sí recuerdo haber leído objeciones totalizadoras y homogeinizadoras respecto del liberalismo.Por eso me caen más simpáticos -más simpáticos- los republicanos. Tendría que revisar en mi biblioteca para citar correctamente a lo que digo sobre esta objeción.
Por otro lado, no tengo tiempo ahora para escribir, pero sí quería consignar que la Argentina no nació liberal: nació anárquica, nació y creció "al margen de la ley", para citar a Nino.
Eso nomás por ahora (perdón por escribir a las corridas).
Salú,
Martín

Sigfrido dijo...

este laclau es un impresentable, hace apología de la dictadura, encima es profesor !!!! internacional!!!