miércoles, 1 de septiembre de 2010

Lo concreto

Políticas públicas concretas, datos, necesitamos eso, políticas públicas concretas, datos, tablas, explicarle a la ciudadanía cómo vamos a gobernar. Eso me dicen todo el tiempo y yo no estoy seguro de entender bien del todo y si lo entiendo no sé si estoy tan de acuerdo o seguro que no estoy de acuerdo. Pero me lo dicen personas serias, a las que quiero, respeto, incluso admiro, entonces les tengo que prestar atención.

La primera de las cuestiones es: es verdad que los ciudadanos están tan preocupados en el ¿cómo? se los va a gobernar. La segunda, en línea de coherencia podría ser, las últimas elecciones, fueron ganadas por candidatos que aseguraban tener claro ese ¿cómo? Veamos.

En las últimas elecciones nacionales, allá en el remoto 2007, los distintos candidatos apelaron a consignas tales como “Un cambio seguro”, que no augura dirección obligatoria ni indudable; otra consigna fue, “Por una patria para todos”, que hay que agradecer pero que tiene poco de concreto. Otros apelaron al iusnaturalismo criollo y dijeron “Ya tenemos listo nuestro contrato con la sociedad”, más confiados, otra opción aseveraba que ellos eran los que “saben cómo hacer un país en serio”, desde la izquierda más radicalizada lanzaron el sabido grito libertario, “Diga Basta”.

Puede decirse casi cualquier cosa de estas consignas, menos que apelaban claramente al raciocinio ciudadano que termina decidiendo la balanza electoral por vía de la elección racional. Más bien todo lo contrario: buscan una identificación sencilla, rápida y sin mediaciones.

Podrá argumentarse que se trata de consignas de campaña y que por eso apelan a la sencillez, pero si alguien se toma el trabajo de leer las plataformas electorales también encontrará posiciones vagas, defendibles desde casi cualquier espacio político ideológico.

Y vamos a las acciones de campaña, en el mismo año. López Murphy plantó un árbol y aseguró que Cristina Kirchner era peor que su marido porque mentía conscientemente. Otro candidato se apuntó con un categórico llamado a erradicar la violencia mientras la candidata oficial aseguraba que la sociedad clamaba por tener a una mujer en el sillón de Rivadavia. Más creativo, Lavagna se mostró junto a una pareja pobre (¿?) que pese a esa condición donó un terreno para construir una sala de primeros auxilios

La pregunta se renueva, ¿Es necesario plantear a la ciudadanía el ¿cómo? se va a gobernar con un grado de meticulosidad convincente y con certezas crecientes o acaso un mínimo acceso a la realidad nos demuestra lo contrario? Por otro lado, ¿La relación existente entre la ciudadanía y la política como actividad está regada de la suficiente confianza como para centrar la atención en la verosimilitud de las propuestas?

Creo que lo que hay que intentar es otra cosa, hay que generar esperanza social, hay que generar creencia en el futuro y hay que colaborar desde la política para que las personas sean felices. Para eso claro que hacen falta políticas públicas concretas, datos, expertos y cuadros de doble entrada, pero lo que realmente hace falta es la idea. Sin ideas no hay vida pública, porque las ideas son sueños. Si no se pasan por el tamiz de las ideas, las políticas de los técnicos sirven para un barrido y para un fregado e incluso puede pasar que se termine hablando en verso sin saberlo.

4 comentarios:

Gastón Ariel Vega dijo...

Gabriel, qué lindo es encontrarse con líneas como éstas. No, efectivamente no creo que sean necesarias las políticas públicas concretas y los expertos. Y sí, efectivamente creo que los ciudadanos no necesitan que les digamos qué vamos a hacer (ni en general, ni en concreto). Porque no creo en el saber de los expertos si no es que primero la política pública estuvo consensuada con el destinatario. Es fácil conseguir expertos: uno entra en cualquier universidad y con los ojos vendados puede tomar con sus dedos varios de su especie. Si no somos capaces de desear (y con ello soñar) y buscar la forma de “hablar” con la ciudadanía (aunque más no sea, aquella que está organizada) para definir políticas públicas, creo que estamos fritos. El primer desafío es soñar. Y el segundo, desatar entre los políticos y la ciudadanía organizada, aquellos procesos comunicacionales que nos permitan soñar juntos y compartir deseos. Vamos a necesitar datos, pero después.

Felipe dijo...

Muy de acuerdo con esto :

"hay que generar esperanza social, hay que generar creencia en el futuro ... pero lo que realmente hace falta es la idea ... porque las ideas son sueños"

Creo sin embargo que quienes deben redoblar esfuerzos en hacer soñar a sus propios electores son los anti K.
Cuanto hace soñar Macri/Michetti a un votante PRO ?
Lo mismo Ricardito a un votante radical
No basta con canalizar la fobia anti K.


Por el contrario, los electores K tenemos esa dosis de esperanza/sueños con respecto a quienes conducen este gobierno.

Profesor Jirafales dijo...

Interesante la reflexion, no se como vine a dar a este blog pero lo considero todo un hallazgo. el hacia donde vamos es el carozo del asunto, es sentido de mision, pertenencia y proyecto colectivo, es mas que tablas e indicadores. Esto ultimo se le suele pedir a un no peronista, tiene que acreditar estas credenciales si quiere llegar vivo, para que despues te digan que en realidad eso tampoco sirve, la relacion con los poderes seria lo que define.
en fin, da para largo, comparto la reflexion de la trascendencia del sueño en la politica.
brillante casa, la voy a agregar a mis favoritos

Gabriel Palumbo dijo...

Gracias Gastón por el comentario. Filipo, tenés toda la razón, los que tenemos la responsabilidad de generar esa esperanza somos los no K. El universo oficialista ya tiene su narración mítica y sus deseos.Profesor Jirafales, muchas gracias por sus palabras y espero contar con sus visitas periódicamente.